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| Foto: Geoff Burke | REUTERS |
Los New York Knicks vencieron esta pasada madrugada por 107-106 a los San Antonio Spurs en el cuarto partido correspondiente a las Finales de la NBA disputado en el Madison Square Garden. El conjunto neoyorquino remontó 29 puntos de diferencia y ganó gracias a un palmeo de OG Anunoby sobre la bocina y de esta manera coloca el 1-3 a su favor en la eliminatoria. Al cuadro de la Gran Manzana le valdría una victoria más para alzarse con el título de campeón. Jalen Brunson (36 puntos, 5 rebotes y 7 asistencias) brilló en los Knicks y Victor Wembayama (24 puntos, 13 rebotes y 1 asistencia) destacó en los Spurs.
Los Spurs salieron decididos a equilibrar las Finales y firmaron doce minutos prácticamente perfectos. El equipo de Gregg Popovich encontró ventajas desde el inicio gracias a la movilidad de Victor Wembanyama y al excelente movimiento de balón, castigando una y otra vez las ayudas defensivas de los Knicks. Los dirigidos por Mike Brown no encontraron respuestas ni en transición ni en ataque estático, mientras que los de San Antonio convirtieron el partido en un intercambio vertiginoso que favoreció claramente a los visitantes. La diferencia fue aumentando con una facilidad inesperada. Los tejanos dominaron el rebote, corrieron la pista y castigaron desde el perímetro, cerrando el período con un contundente 22-41. Lejos de reaccionar, los Knicks continuaron sufriendo ante la precisión ofensiva de los Spurs. La segunda unidad de San Antonio mantuvo el nivel competitivo y permitió a los visitantes ampliar todavía más su ventaja. Wembanyama continuó imponiendo su presencia cerca del aro, mientras que los exteriores encontraban lanzamientos liberados con una fluidez extraordinaria. Los Knicks dependían casi exclusivamente de acciones individuales de Jalen Brunson y apenas conseguían frenar el ritmo rival. La circulación de balón del cuadro tejano rozó la perfección y los visitantes alcanzaron una ventaja máxima cercana a los treinta puntos. El 49-76 al descanso reflejaba una superioridad casi absoluta y hacía pensar que el cuarto partido estaba visto para sentencia.
Tras el descanso, apareció una versión mucho más agresiva del conjunto neoyoquino. Los Knicks elevaron la intensidad defensiva, cerraron mejor los espacios y empezaron a dificultar la circulación de balón de los Spurs. OG Anunoby comenzó a encontrar tiros exteriores y Brunson asumió completamente la dirección ofensiva. Sin embargo, San Antonio supo contener la primera oleada local. A pesar de perder parte de la brillantez ofensiva mostrada en la primera mitad, los tejanos conservaron una renta cómoda y llegaron al último período con quince puntos de ventaja (75-90). Los doce minutos finales fueron un ejercicio de supervivencia para Nueva York y una pesadilla para San Antonio. La presión defensiva de los Knicks aumentó todavía más y los Spurs comenzaron a acumular pérdidas y malos porcentajes. El ataque tejano, que había producido 76 puntos en la primera mitad, se quedó sin respuestas ante la agresividad local. Brunson tomó el mando con varias acciones decisivas y Anunoby se convirtió en el principal socio ofensivo del base de New Jersey. La diferencia fue disminuyendo paulatinamente hasta entrar en un final igualado e impensable apenas una hora antes. Con los Spurs aún por delante en los últimos segundos, Brunson falló un lanzamiento lejano, pero OG Anunoby apareció libre bajo el aro para capturar el rebote ofensivo y convertir la canasta decisiva a 1,2 segundos del final. Fue la primera ventaja de los Knicks en todo el partido y el broche a una remontada histórica.

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