El Real Madrid se ha impuesto esta noche por 95-76 al Fenerbahçe en el partido correspondiente a la Euroliga disputado en el Movistar Arena. Un brillante tercer cuarto, clave principal de la victoria de un conjunto merengue que sigue en racha sumando su sexto triunfo seguido en la máxima competición continental tras un test de máxima exigencia. Théo Maledon (26 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias) destacó en las filas madridistas y Will Clyburn (21 puntos, 4 rebotes y 1 asistencia) fue el mejor del equipo turco.
El encuentro arrancó con un ritmo vertiginoso y un intercambio constante de golpes que hizo deleitarse a los aficionados. El Fenerbahçe, consciente de la dificultad de la visita, saltó a la pista con las ideas muy claras, buscando castigar los espacios en la defensa blanca y encontrando acierto exterior en sus principales referencias ofensivas. El Real Madrid, por su parte, tardó unos minutos en ajustar su entramado defensivo ante la fluidez con la que movía la pelota el conjunto otomano. A pesar de los intentos locales por imponer su ritmo en la pintura, el cuadro turco supo leer mejor las rendijas defensivas en este tramo inicial, llevándose una ligera ventaja al término de los primeros diez minutos (22-24). En el segundo cuarto, Pedro Martínez movió el banquillo para buscar mayor intensidad defensiva y dinamismo en la rotación. La respuesta fue inmediata y el Real Madrid cerró filas en su aro, provocando pérdidas y lanzamientos incómodos en el ataque visitante, y comenzó a correr con criterio al contraataque.La circulación de balón se volvió mucho más fluida y coral. Los blancos encontraron soluciones tanto en el juego interior como exterior, castigando la defensa estática de los de Sarunas Jasikevicius. Con un parcial muy sólido en este segundo aslto, el conjunto madridista logró voltear el electrónico con solvencia antes de enfilar el túnel de vestuarios. El luminoso reflejaba un esperanzador 47-42 al descanso que evidenciaba que el cuadro blanco podía hacerse dueño del choque.
Tras la reanudación, el Real Madrid firmó sus mejores minutos sobre la cancha, protagonizando el estirón que rompería definitivamente el encuentro. La salida de los locales fue una combinación de concentración y acierto; un vendaval ofensivo apoyado en una defensa asfixiante que maniató por completo las vías de anotación del Fenerbahçe. El acierto exterior comenzó a carburar con fluidez y la pintura se convirtió en un territorio infranqueable para los otomanos, que veían cómo la renta local no dejaba de crecer. Con una ventaja cada vez más cómoda y un juego alegre y vistoso, el tercer cuarto se cerró con un contundente (70-55). En el último período y con una amplia ventaja en contra, el Fenerbahçe quemó sus naves y los otomanos intentaron una última y desesperada reacción a base de orgullo, dureza táctica y acierto puntual desde la larga distancia, llegando a recortar distancias en el electrónico y situándose a una distancia que obligaba a los blancos a no bajar la guardia. Sin embargo, el Real Madrid demostró una enorme madurez competitiva y templanza en los momentos calientes. Lejos de ponerse nerviosos, los jugadores locales supieron gestionar los tiempos del partido, enfriar el ímpetu turco con posesiones inteligentes y encontrar de nuevo el acierto exterior en los instantes decisivos para sofocar el conato de remontada. Con un tramo final brillante, los blancos volvieron a estirar la diferencia hasta alcanzar el marcador definitivo.
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