España saltó a la pista con las ideas muy claras: colapsar el juego interior y castigar la movilidad defensiva japonesa. Con una gran circulación de balón y efectividad de cara al aro, las de Miguel Méndez tomaron el mando del marcador rápidamente, cerrando un brillante primer cuarto con una renta de ocho puntos (15-23). En el segundo cuarto, Japón tiró de su clásico dinamismo y puntería exterior para apretar el choque y a base de transiciones rápidas y triples tras mano a mano, las de Corey Gaines lograron reducir diferencias y poner en apuros la defensa española. Pese al empuje local, España aguantó la embestida con aplomo para irse a los vestuarios manteniendo la delantera (36-39).
Tras el descanso, el equipo español volvió a subir la intensidad defensiva. Ajustando las ayudas en la línea de tres puntos y dominando el rebote defensivo, España dejó sin ideas al combinado asiático. Un parcial constante y la solidez en el poste bajo permitieron al cuadro español volver a poner distancia de por medio al término del tercer cuarto (48-57). El último parcial fue un monólogo español. Sin dar margen a la remontada, las de Méndez castigaron los precipitados tiros japoneses y desarmaron por completo su propuesta táctica. Con un parcial arrollador en los diez minutos finales, España cerró el encuentro con una contundente diferencia de 20 puntos, confirmando sus excelentes sensaciones en el torneo y demostrando que podría ser candidata a medalla.
