España saltó a la cancha nórdica con una marcha más que su rival, imponiendo desde el primer segundo un ritmo físico y una presión defensiva asfixiante sobre la subida del balón de Montenegro. La agresividad sobre las líneas de pase provocó pérdidas constantes en el conjunto balcánico, que las de Isaac Fernández convirtieron de inmediato en canastas rápidas al contraataque. Con un ataque fluido, buena circulación en estático y un acierto arrollador, España abrió las primeras brechas en el marcador para cerrar los primeros diez minutos con un categórico 27-10 que marcaba el rumbo del choque. Lejos de especular con la renta obtenida, la españolas apretaron aún más las tuercas en defensa durante el segundo cuarto. La rotación de banquillo mantuvo la misma intensidad, ahogando por completo cualquier intento de reacción del combinado balcánico. Montenegro apenas encontró vías de anotación y quedó reducida a solo 8 puntos en este parcial. España continuó castigando en transición y dominando la pintura, firmando un parcial de 26-8 que dejó el partido visto para sentencia antes del paso por vestuarios con un contundente 53-18.
Tras el paso por vestuarios, la tónica del encuentro no cambió en absoluto. España saltó a la pista concentrada, evitando cualquier tipo de relajación y manteniendo la seriedad táctica. La defensa continuó colapsando las líneas interiores de Montenegro, permitiendo únicamente 9 puntos a las de Dragan Prga en todo el cuarto. En ataque, España circuló el balón con criterio para encontrar tiros liberados y opciones cerca del aro, endosando un parcial de 23-9 para dejar el luminoso en un escandaloso 76-27 al final del tercer cuarto. El último período sirvió como trámite para repartir cargas físicas y dar minutos a todas las jugadoras de la plantilla. El ritmo del choque bajó ligeramente y la anotación fue más pareja (11-12 en el parcial), lo que permitió a Montenegro maquillar levemente el marcador final. Ahora España se medirá en octavos de final a Croacia.
